Hacía tiempo que no soñaba algo tan reconfortante, tan cálido, tan real... A lo mejor con estas palabras puede parecer un gran sueño, largo y que tras varias complicaciones termina bien, pero era todo lo contrario, algo inesperado, un instante corto pero lleno de algo que todavía no sabría decir. Lo que reflejaba este sueño era tan solo un abrazo que parecía tan real que cuando me desperté seguía sintiendo ese calor que pudiste darme y ese hormigueo que dejaste en todo mi cuerpo.
Dicen que los sueños son el reflejo de nuestros deseos más profundos, y ahora no lo desmiento porque mi único propósito de hace mucho tiempo es darte uno desde aquel que para mí duro más tiempo del que pudieras imaginar algún día, fue como si el mundo se parará alrededor nuestro.
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